La Primera Nacional 2026 ya tiene su primer cambio de mando en el banco. Quilmes resolvió ponerle punto final al proceso de Alfredo Grelak luego de apenas tres fechas disputadas. El entrenador se presentó en el entrenamiento matutino para despedirse del grupo y así cerró una etapa que nunca logró despegar en resultados.
El detonante fue la caída por 1-0 frente a Gimnasia en Jujuy, un resultado que dejó al “Cervecero” con un balance inicial de un empate y dos derrotas en el torneo. Sin victorias y con un equipo que mostró dificultades para sostener regularidad, la dirigencia optó por un golpe de timón temprano.
Grelak había asumido en agosto de 2025 con la misión de reencauzar el proyecto deportivo. Sin embargo, los números marcaron un camino complejo: en diez partidos oficiales no consiguió triunfos, acumuló seis igualdades y cuatro caídas, con apenas seis puntos sobre treinta posibles. La efectividad del 20% terminó siendo un dato imposible de sostener en un club que se armó para pelear arriba.
Más allá de los resultados, el equipo nunca terminó de encontrar una identidad clara dentro del campo. Le costó generar situaciones, tuvo dificultades para cerrar partidos y dejó puntos en el camino que fueron erosionando la confianza. El inicio del nuevo campeonato, lejos de revertir la tendencia, profundizó la incertidumbre.
En paralelo a la desvinculación, la Comisión Directiva ya activó el operativo sucesión. El nombre que comenzó a tomar fuerza es el de Leandro Gracián, quien viene de dirigir a Deportivo Madryn y recientemente quedó libre tras perder las finales por el ascenso. Su perfil y conocimiento de la categoría lo posicionan como una de las principales alternativas.
Mientras se avanza en la resolución contractual de Grelak, el plantel profesional continuará trabajando bajo conducción interina a la espera de definiciones. El margen de error en la Primera Nacional es escaso y Quilmes busca reaccionar a tiempo para no resignar terreno en un torneo largo y exigente.





















